Respuesta rápida: La cuota alimentaria es un derecho de los hijos, no un favor del otro progenitor. Se puede reclamar judicialmente, se calcula según las necesidades del hijo y la capacidad económica de ambos padres, y hay herramientas concretas para cuando no se paga.
Es la obligación de cubrir las necesidades de un hijo — vivienda, salud, educación, vestimenta, esparcimiento — que corresponde a ambos progenitores, conviva o no con el hijo. Quien convive y se ocupa del cuidado diario también está aportando, aunque no sea en dinero; por eso la cuota la paga principalmente quien no convive.
No existe una tabla fija ni un porcentaje único. Se pondera, por un lado, qué necesita realmente el hijo según su edad y su situación (colegio, actividades, salud), y por otro, la capacidad económica de ambos progenitores — no solo el sueldo en blanco, también otros ingresos y el nivel de vida real.
Como regla general, hasta la mayoría de edad. Si el hijo sigue estudiando, la obligación puede extenderse más allá — la situación puntual (qué estudia, si convive, si trabaja) es la que define si corresponde seguir pagando o reclamando.
Se inicia una demanda de alimentos, y mientras dura el juicio se puede pedir una cuota provisoria para que el hijo no se quede sin cobertura en el mientras tanto. Si de todas formas no se paga, existen medidas como el embargo de sueldo o de cuentas para asegurar el cobro.
No es un impedimento para reclamar. Se evalúa la capacidad económica real y potencial de esa persona — su actividad, su nivel de vida, sus bienes — más allá de lo que figure en un recibo de sueldo formal.
Sí, no hace falta un divorcio para reclamarla — alcanza con acreditar la necesidad del hijo y la falta de aporte del otro progenitor.
Se puede reclamar igual, evaluando su capacidad económica real más allá de los recibos formales.
Sí, es una de las herramientas disponibles cuando hay una cuota fijada que no se está cumpliendo.
En general hasta la mayoría de edad, con posibilidad de extenderse si el hijo sigue estudiando. Depende de la situación puntual.
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